El bloqueo: Un crimen totalmente premeditado e indiscriminado

Réplica del Embajador Ernesto Soberón Guzmán, representante permanente de Cuba ante la ONU, durante el debate de la votación de la resolución de Cuba contra el bloqueo
Gracias Sr. Presidente.
Señor Presidente:
Mi delegación ha solicitado ejercer su derecho a contestar, en virtud de la regla 73 de la Asamblea, ante las reiteradas ofensas a la dignidad del pueblo cubano, las mentiras constantes y la enfermiza obsesión de la delegación de los Estados Unidos sobre Cuba.
Hemos notado que algunas delegaciones se han enfocado en la cuestión de los derechos humanos, que no es el fondo de lo que se discute hoy en esta sala. Con esa narrativa que resulta funcional a los intereses de Washington desvían la atención del crimen que se comete hoy contra el pueblo cubano.
Además, resulta contradictorio que haya preocupación por los derechos humanos y no se condene de manera categórica el impacto del bloqueo y el castigo colectivo, que es la principal violación de los derechos humanos de todos los cubanos.
Ayer escuchamos al Representante Permanente de los Estados Unidos tratar de utilizar esta sala para calumniar a nuestro pueblo y sus líderes.
Ningún cubano digno permitirá jamás que se mancille la pulcra hoja de servicios de los líderes de la Revolución cubana, que ustedes no han podido derrotar.
Sabemos que para un político “wannabe” como Ud., Sr. Waltz, es difícil pensar en un mandatario que no sea corrupto. Es lo que Ud. ve todos los días en su propio país. La corruptela forma parte intrínseca del sistema electoral de los Estados Unidos.
No engañan a nadie, y sobre todo no engañan a nuestro pueblo.
Con estas mentiras y sus campañas de manipulación, su intención es fracturar la firme unidad de los cubanos, y tratar de poner a nuestro pueblo contra sus líderes.
Es otra cortina de humo para desviar la atención de la comunidad internacional y la opinión pública estadounidense del crimen que su gobierno comete contra Cuba.
Otra mentira desvergonzada de la delegación de los EE.UU. es que no existe el bloqueo.
O el Sr. Waltz no sigue los pronunciamientos de las principales figuras de su gobierno, que públicamente han reconocido el reforzamiento del cerco contra Cuba y la intención de cerrar cualquier válvula de escape, o es un hipócrita, lo cual también parece estar de moda en el sistema político estadounidense.
El bloqueo es real, y tiene un impacto directo y cotidiano sobre todo el pueblo cubano.
Es un hecho contrastado y reconocido por todos. No es una narrativa nuestra. Así lo han reconocido esta Asamblea, la mayoría de sus Estados Miembros y el Sistema de las Naciones Unidas.
Si no hay bloqueo, o cerco energético, Sr. Waltz, usted que se ha convertido en un elefantico preguntón, le pregunto: ¿por qué Cuba no puede importar combustibles libremente como cualquier otra nación, o por qué se amenaza con aranceles y sanciones secundarias y extraterritoriales a quien ose interactuar comercialmente con nuestro país?
La respuesta a estas interrogantes es muy sencilla, pero la delegación de EE.UU. no la proporcionará, porque implicaría reconocer la existencia de una premeditada política de asfixia y castigo colectivo contra todo un pueblo, así como sus pretensiones de dominación sobre Cuba.
Acaben de entender, señores imperialistas, que Cuba no es una posesión colonial de los Estados Unidos, ni un enemigo vencido.
Los tiempos en que ustedes decidían el destino de Cuba se acabaron para siempre en el enero luminoso de 1959, con la Revolución de Fidel Castro que todavía hoy tanto les incomoda y se empeñan en liquidar.
El gobierno de los Estados Unidos sabe perfectamente que sus medidas contra el pueblo cubano violan de manera flagrante el Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas.
Sabe perfectamente también el daño que produce. Es un crimen totalmente premeditado e indiscriminado.
En su cinismo, la delegación de los Estados Unidos trata de culpar al gobierno cubano de los efectos que su política provoca. Es la máxima expresión de la mezquindad, al tratar de presentar a la víctima como victimario y a sí mismos como salvadores.
Otra pregunta que la delegación de los Estados Unidos no podrá responder es por qué se mantiene en pie el bloqueo, si no es más que una justificación de los cubanos.
Aquí le dejo otras preguntas incómodas que al parecer no quieren escuchar.
¿Por qué no eliminan nuestro supuesto “pretexto”? ¿A qué le temen? ¿Al ejemplo de Cuba? ¿A nuestro proyecto de justicia social como alternativa a su capitalismo depredador y salvaje? ¡Dejen vivir a Cuba en paz!
Ayer el Sr. Waltz habló aquí también sobre los derechos humanos en Cuba. Otra burda manipulación, propia de un embustero.
Estados Unidos no tiene moral ni autoridad alguna para dar lecciones a nadie. Es otro artificio para atacar a Cuba.
Las impunes ejecuciones extrajudiciales en el Mar Caribe, la sistémica brutalidad policial contra las minorías, la militarización de ciudades y la feroz cacería de migrantes, los tiroteos masivos en centros educativos, la rampante desigualdad social, la falta de acceso a servicios de salud de calidad, el privativo precio de los medicamentos, son solo algunos ejemplos de las graves violaciones a los derechos humanos de este falso paladín.
La verdad es que al gobierno de los Estados Unidos no le interesa en lo más mínimo los derechos humanos en Cuba ni la suerte que corra nuestro pueblo. Su política hacia nuestro país así lo demuestra.
Su intención real hoy, es la misma que desde el infame Memorando Mallory: generar sufrimiento y carencias en nuestro pueblo para provocar un estallido social que derive en un cambio fundamental del orden constitucional libremente escogido por nuestro pueblo.
Eso es lo que explica el bloqueo, la asfixia económica, la agresión multimodal, el cerco energético, y el castigo colectivo contra todo el pueblo cubano.
Sin embargo, no conocen nuestra estirpe y determinación. Las cubanas y los cubanos no tenemos nada más sagrado que la Patria que nuestros padres y madres nos ganaron y preservaron de pie.
Pierden el tiempo y el dinero de los contribuyentes estadounidenses, que por millones ha ido a parar a la industria del odio contra Cuba, sobre todo en el Sur de la Florida.
Nuestro pueblo ha pagado ya, varias veces, el precio más alto por su soberanía e independencia, y no claudicará en continuarlas defendiendo. Ello es lo verdaderamente inusual y extraordinario, la determinación de todo un pueblo de decidir su propio destino en su propia tierra.
Muchas gracias
(Tomado de CubaMinrex)
